martes, 3 de enero de 2006

Nicaragua. La llegada

Ocho de la mañana y estabamos en un bar típico americano desayunando huevos con bacon. Locos!!! Para después subirnos en un avión!!

El tema es que después de meternos un desayuno sano como ese y dirigirnos al aeropuerto comenzaba nuestra pequeña odisea en el Aeropuerto. Cuando abandonas Costa Rica debes pagar un impuesto de salida. Algo así como una "ecotasa" pero con dos cojones!!! Unos rótulos enormes te avisan de lo que tienes que pagar: 27$ de los cuales tan solo 1$ se destinará a la ampliación del aeropuerto.

Sin el justificante del pago no eres nadie, así que es insalvable evitar pagar este impuesto. Una vez has pasado por caja te diriges a facturar las maletas no sin antes rellenar un formulario con tus datos y la declaración de las Aduanas.

Pasas el control de aduanas y si eres fumador y buscas un lugar donde poder encender un cigarrillo, debes buscar un cartel como éste.

Ahora solo nos faltaba encontrar el avión con destino a Managua. Lo encontramos. Un avión de Copa Airlines que en poco más de media hora nos iba a llevar a la capital de Nicaragua para poder empezar las vacaciones.

El vuelo, excelente y las vistas desde el aire han sido magníficas.

Al llegar a Managua ya nos estaban esperando en el aeropuerto y el hotel esta a pocos kilómetros. Hemos comido y después hemos aprovechado para ver la parte buena de la ciudad en la que hay muchas tiendas de ropa de marca a precios ridículos en comparación con España. Por la noche a cenar de carne. Si vienes a estas latitudes, la carne es algo obligado. Excelente calidad.

Managua es una ciudad que no te deja indiferente. Quizás debía haberme informado más sobre el país pero en las webs institucionales solo ponen lo bonito. La realidad es que la capital es un nido de pobreza extrema. No pueden disimularla, la gente sobrevive como puede con sueldos miserables y una inflacción desmesurada.

Varias guerras recientes y desastres naturales como el terremoto de 1972, además de la corrupción en las esferas del poder durante decenas de años han condenado a este país a ir a otro ritmo, a intentar sobrevivir cada día.

El famoso terremoto se llevó más de 10000 vidas en pocos segundos y destruyó la fisonomía de la ciudad que, según los lugareños, nunca volverá a ser la misma.

Ver a niños vendiendo agua en los semáforos es algo a lo que te acostumbras rapidamente porque esta lleno de ellos por todas partes. Los autobuses son los típicos amarillos de los colegios americanos que USA vende a Nicaragua cuando a ellos ya no les sirven.

El producto más caro para el día a día de los nicaragüenses es la electricidad. Más caro que cualquier otro servicio. El autobús cuesta poco más de 0,08 €. El suministro eléctrico a pesar de ser el servicio más caro esta constantemente fallando y nadie esta contento con eso. Pues bien, la única empresa que controla el suministro es española y se llama Unión Fenosa. Las calles están llenas de pintadas en contra de Unión Fenosa y me parece lo más normal del mundo.

A parte de sus miserias y aunque lleve poco tiempo aquí, de momento te das cuenta de la humildad con la que vive la gente y de los serviciales y hospitalarios que son. Para ellos, un 10!!!

Mañana seguimos

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